003. Sobre hábitos

Los perdedores tienen objetivos, los ganadores tienen sistemas

Scott Adams.

Si no quieres ser un perdedor escucha el programa porque hoy vamos a hablar de hábitos, de sistemas de hábitos, claro.

Hola a todos y bienvenidos al episodio número tres de “Buscando el proyecto perfecto” un podcast basado en hechos reales.

Yo soy José Luis de la Rocha y algunas veces trabajo de arquitecto y otras de delineante, de director de proyectos o Ceo de mi empresa, pero siempre disfrutando de cada momento.

En este podcast os voy a contar mi experiencia sobre todo lo que no tenéis que hacer y algunas cosas de las que sí podéis hacer para mejorar el resultado de vuestros proyectos.

ÍNDICE

  • 00:01:08. Quién es Scott Adams.
  • 00:01:40. Sistemas vs Objetivos.
  • 00:03:18. Hábitos.
  • 00.03.54. Fuerza de voluntad.
  • 00:05:23. Enemigos de los hábitos: el entorno
  • 00:06:40. Enemigos de los hábitos: nosotros
  • 00.09.45. Los tres pasos de San Agustín
  • 00:10:54. Conócete
  • 00:12:56. Acéptate
  • 00:14:50. Supérate
  • 00:16:50. Resumen
  • 00.17:25. Despedida

SISTEMAS.

Scott Adams es él dibujante de la tira cómica satírica Dilbert (https://dilbert.com/) dónde un ingeniero se enfrenta a distintas situaciones del entorno laboral de una empresa.

Pues este señor escribió un libro titulado “cómo fracasar en casi todo y aun así triunfar”. Un libro que es un superventas del mundo de la productividad y desarrollo personal y que plantea una serie de ideas muy interesantes sobre qué es el éxito y cómo conseguirlo. Es totalmente recomendable su lectura.

Entre todas estas, una que se me quedó grabada decía que los objetivos son para perdedores y que los ganadores tienen sistemas.

La idea que él presenta es que cuando te planteas objetivos te pasas la vida en la parte del fracaso hasta que consigues cumplir el objetivo y llegas al éxito durante un instante. Y esto te desmotiva a largo plazo.

Mientras que, si te enfocas en sistemas, al aplicar el sistema todos los días te mantienes en el lado del éxito y te mantiene motivado por lo que al final consigues el objetivo propuesto, aunque sea indirectamente.

P. e.: si quieres perder 10 kilos y sales a correr todos los días y en la primera semana pierdes 1 kilo, al mirar hacia adelante y ver que vas a tardar 10 semanas en perder los 10 kilos te desmotiva, mientras que si te planteas correr todos los días y sales a correr todos los días. Todos los días ganas y esto te motiva a estar 10 semanas corriendo o más y perder los 10 kilos o más.

Como veis, lo que estamos hablando es trilerismo motivacional. Pero a nuestro cerebro le funciona, porque para lo bueno o para lo malo, a la persona más fácil de engañar es a nosotros mismos.

En resumen, lo que yo os propongo es que hay que tener metas, objetivos a largo plazo, que nos orienten hacia una dirección, pero después tenemos que estar pendiente en el día a día, crear un sistema, disfrutar del camino y cumplir los objetivos en el día a día.

HÁBITOS.

Pues para tener un buen sistema que te lleve a cumplir tus objetivos lo mejor son los hábitos.

Un hábito es una secuencia de acciones que hacemos habitualmente y de forma sistematizada sin necesidad de gastar mucho esfuerzo mental.

Según Charles Duhigg en “El poder de los hábitos” parten de una señal que activan la rutina y el cerebro recibe una recompensa.

Por tanto, los hábitos se adquieren, no nacemos con ellos y podemos actuar sobre ellos, pero también podemos generarlos sin darnos cuentas.

Aquí aparecen los hábitos buenos y los hábitos malos.

FUERZA DE VOLUNTAD

Pero ¿por qué tenemos hábitos malos?

Yo creo que es porque nos coge con poca energía mental.

La energía mental es como la carga de batería que tenemos para enfrentarnos al día a día.

Cada vez que tomamos decisiones (principalmente cuando dudamos), hacemos tareas, resolvemos problemas, gastamos energía.

Situaciones de estrés continuadas, desmotivación, etc nos llevan a un deterioro constante de los niveles de energía.

Cuando descansamos, desconectamos o cuando cumplimos objetivos o nos pasan cosas buenas recuperamos energía mental.

¿Qué pasa cuando tengo que hacer cosas difíciles en momentos que no tengo tanta energía? Pues tengo que tirar de fuerza, de fuerza de voluntad.

La fuerza de voluntad funciona como un músculo que hay que entrenar y no se consigue aumentar haciendo cosas normales, sino haciendo cosas que no pensábamos que podíamos hacer.

Cuando le preguntaban a Muhammad Ali cuantas abdominales hacía al día, el respondía que no sabía, que solo empezaba a contar cuando le empezaba a quemar (https://www.elconfidencial.com/deportes/boxeo-y-artes-marciales/2016-06-04/mejores-frases-muhammad-ali_1211700/

Cuando notamos que una cosa nos cuesta, a pesar de que sepamos que tenemos que hacerla, es cuando tenemos que tirar de fuerza de voluntad.

ENEMIGOS DE LOS HÁBITOS

Y contra todo esto tenemos dos enemigos fundamentales:

  • Uno externo. El entorno.
  • Y otro interno. Nosotros.

Steve Covey, en su libro “los 7 hábitos de la genta altamente efectiva” nos habla de un círculo de influencia y un círculo de preocupación. Si nuestro círculo de preocupación es superior a nuestro círculo de influencia estaremos preocupados por muchas cosas que no podemos manejar y por lo tanto tendremos un mayor desgaste mental.

Esta idea no es nueva y ya la planteaban los estoicos en su filosofía y hablaban de las cosas que podemos controlar y que dependen de nosotros, como nuestro pensamiento, etc y las cosas que no dependen de nosotros, por ejemplo, lo que piensan de nosotros los demás.

También planteaban cómo nos tomamos las cosas que pasan y cómo nos afectan a nuestro estado de ánimo de manera que tendemos a reaccionar emocionalmente, muchas veces sin control y este estado de ánimo nos afecta a nuestra fuerza de voluntad.

Entender que las cosas no son ni buenas ni malas y que somos nosotros los que le ponemos etiquetas nos puede hacer controlar esto.

Ya hablaremos de los estoicos en otros capítulos y de la aplicación de su filosofía a la productividad.

El otro gran enemigo somos nosotros.

Nuestro problema principal es que no somos uno, somos dos dentro de nuestra cabeza: el yo y el otro que te habla. 

Te dice: 

  • “cómete esa magdalena, …, esa no, la de chocolate, la grande. Coge otra.”
  • “está lloviendo, ¿vas a ir a entrenar?, mejor mañana no vayas a resfriarte”.
  • “no digas nada a ver si esa tarea, que es un marrón, se lo lleva otro”.
  • “estás cansado, te mereces estar una hora más en la cama”.

Hay mucho escrito al respecto sobre el cerebro racional y el emocional, el reptiliano.

Ya Platón decía que en nuestra cabeza tenemos un auriga que tiene que montar un caballo desbocado, idea que retomó más recientemente Jonathan Haidt, que hablaba sobre el jinete y el elefante, también Freud hablaba sobre la identidad egoísta y el superego consciente. Pero hoy te voy a contar la verdad verdadera.

El primero es el yo que desciende del mono. Lleva siglos evolucionando y su plan no está quedarse tumbado en el sofá. El mono quiere trascender, quiere hacer proyectos.

El otro de tu cabeza no desciende del mono, yo creo que viene del perezoso. Fue una mezcla peligrosa que hubo en algún momento de la historia.

O si no porqué es el que te hace quedarte en la cama, o no hacer el curso, o no aprender un nuevo software: porque eres un perezoso.

Este otro se mueve por dos cosas: la búsqueda del placer absoluto e inmediato y el miedo.

Una vez que lo conoces lo puedes identificar cuando te habla y existen varias técnicas de PNL para acallar esta voz interior:

  • Una de ellas es ponerle voz de Micky Mouse (https://books.google.es/books?id=2QriC67vbe4C&pg=PA63&lpg=PA63&dq=tecnicas+pnl+mickey+mouse&source=bl&ots=SmlRjrbrKV&sig=ACfU3U3JEgfum9LcpE4w5YYYsynA_4T9rw&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwiV9NKVke3xAhUi8uAKHZ0kAwwQ6AEwCHoECAwQAw#v=onepage&q=tecnicas%20pnl%20mickey%20mouse&f=false).
  • Otra es pensar que te lo dice una persona que está en la antítesis de nuestras referencias. Seguro que todos tenéis alguna persona a la que no os queréis parecer. Pues cuando te diga que cojas otra magdalena pensad en que os lo dice ella y os saltará un resorte para hacer todo lo contrario.

LOS TRES PASOS DE SAN AGUSTÍN.

Bien, una vez que conocemos el entorno qué podemos hacer, ¿qué herramientas tenemos? ¿Cómo podemos incorporar nuevos hábitos o eliminar hábitos malos en nuestra vida?

Pues existen muchos libros que te ayudarán a dar los pasos para enfrentarte a los hábitos, pero yo creo que antes hay que prepararse y hacer un calentamiento de tu musculatura mental porque si no puedes estar destinado al fracaso.

Yo, este calentamiento lo hago siguiendo los tres pasos básicos de San Agustín que me enseñó mi mentor Manuel Moncayo.

CONÓCETE

El primero es CONÓCETE.

Conocerse es un viaje hacia el interior para saber:

  • Qué es lo que quieres,
  • Qué quieres ser,
  • A dónde quieres ir,
  • conocer tus límites,
  • conocer tus fortalezas y debilidades

Si tienes una visión clara de esto siempre será más fácil saber por qué te levantas a las 5 de la mañana a estudiar o correr, o porqué tienes que trabajar 3 horas más después de hacer tu jornada laboral en tu empresa,

Existen multitud de técnicas para conoceros, pero yo os recomiendo la lección 11 del libro de Julián Gómez del “Juego de Tronos de los Proyectos” en el que explica varias de ellas que no voy a explicar aquí.

Lo que sí os diré que es muy importante no autoengañarse. Hay que ser realista, pero no autoengañarse.

Es un ejercicio que hacemos nosotros para conocernos y como no tenemos que enseñárselo a nadie y no tenemos que aparentar nada, pues no tiene sentido que nos engañemos.

Por ejemplo, ¿Qué es para ustedes más importante? ¿La salud, el amor o el dinero? Entonces ¿por qué coméis mal, dormís mal, no hacéis deporte ni vida sana y estáis cargados de estrés y sin tiempo para lo importante?

Pues estáis metidos en una rutina de hábitos improductivos y que no os llevan hasta vuestros objetivos y siendo conscientes de quienes sois vais a ser capaces de cambiar el rumbo.

Conocerte no es una acción puntual, porque cambiamos, evolucionamos y nuestro yo de ahora no es el yo de dentro de unos días y menos de dentro de unos años. Por eso hay que hacer el análisis de conocerte de forma continua para afinar el plan.

ACÉPTATE

El otro gran paso es ACÉPTATE.

Aceptarse es liberarse de la tensión interior, de la lucha constante entre tu yo y el otro que nos hace equivocarnos y cometiendo errores.

Es cambiar la mirada de atrás hacia delante.

Aceptarse es:

  • Saber que vas a cometer errores,
  • Perdonarte por tus errores, que significa que voy a hacer un esfuerzo para que no se repita.
  • hacerte responsable de tus actos,
  • saber que tienes miedo y afrontarlo.

Si sabes lo que quieres y sabes cuales son los problemas, podemos enfocarnos en superarlos, no en echárnoslo en cara.

Aceptarse es también aceptar el entorno (familia, amigos, entorno laboral) en el que estás y partir de él para enfrentarnos al siguiente paso.

SUPÉRATE

El tercer paso fundamental es SUPÉRATE.

Porque, solo una vez te conoces y te aceptas puedes que dar el siguiente paso para mejorar porque los pasos estarán enfocados hacia tus objetivos y los das con el convencimiento de haberte quitado la carga del arrepentimiento.

Es entonces cuando el esfuerzo por implantar hábitos buenos y eliminar hábitos malos se ve reforzado por la confianza.

Y cuando te caigas te volverás a levantar.

Cuando te pierdas, te volverás a encontrar

Cuando te equivoques, vas a rectificar.

Porque como decía mi maestro Manuel Moncayo “equivocarse es de humanos, pero rectificar también”.

Y cuando tengas unos hábitos ya consolidados vamos a ir a por otros.

Yo tengo un listado con hábitos que tengo incorporados, hábitos que tengo en procesos, otros que quiero incorporar, otros que quiero dejar, otros que he dejado. Todos los meses tengo una tarea que es revisar los hábitos y actualizar la lista.

Superarte no es magia, es una acción continua. Cada vuelta vas afilando la sierra, te vas conociendo mejor, asumes tus errores y te caes y te levantas y cada vez lo haces mejor.

Para superarse hay muchas técnicas:

  • Créate pequeños “small wins”. Mini objetivos para ser consciente de que vas avanzando y aumentar tu confianza.
  • Comprométete con otros para tener que rendir cuentas y que no dependa de tí.

RESUMEN

Para terminar, te resumo las ideas principales que hemos tratado en el capítulo:

  • Tenemos que cambiar de enfocarnos en plantearnos objetivos, en plantearnos un sistema de hábitos que nos hagan cumplir objetivos u otras mejoras.
  • Para poder enfrentarte a ellos tienes que llegar enfocado, liberado y motivado para mantener el sistema funcionando por esto tienes que conocerte, aceptarte y superarte todos los días.

En otros capítulos hablaremos sobre qué hábitos incorporar para mejorar nuestra productividad

DESPEDIDA

Por último, quiero recordarte que complementario a este podcast tengo el blog www.arquitecturaeficiente.es y el canal de youtube (https://www.youtube.com/channel/UCWfNJaJrdqdYYEKf8D7iGhw) en dónde están publicados artículos y cursos que os pueden ayudar.

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Además, puedes recomendar este podcast a otros compañeros.

Y sin más me despido y nos vemos en el próximo programa.

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